La acumulación de errores del gobierno nacional ya empieza a opacar el brillo que obtuvo el presidente Alberto Fernández al inicio de la pandemia por el manejo responsable de la crisis sanitaria.
Sin embargo, el presidente y su gabinete cuentan con un sorprendente blindaje mediático y político que los mantiene como en aislamiento, pero en este caso, al resguardo de las críticas y no del virus.
Errores propios del primer mandatario; como confrontar con el sector empresarial y reeditar los viejos rencores de las pseudo ideologías partidarias; pero también serios tropiezos de sus funcionarios.
La semana pasada, Alberto se peleó con los empresarios, acto seguido, el ministro de Salud, Ginés Gonzalez García salió a destiempo con la idea de asustar a los dueños de las clínicas privadas. Bingo!
Para los misioneros ya el presidente había quedado un poco fuera de juego con la lamentable demora en el cierre de las fronteras. Otra más.
Los errores se están volviendo moneda corriente casi todos los días, sin embargo este gabinete Nac & Pop moderado, por el momento, se viene salvando.
Sino preguntele a los abuelitos, a los jubilados que el viernes pasaron un infierno. Allí otra vez, casi improvisando los funcionarios, como novatos desconcertados.
Y si de malas decisiones se trata: «¡Ahí lo tenes al Daniel Arroyo ese!», como dirían en «Esperando la Carroza».
La compra de alimentos con un sobreprecio de más de 108 millones de pesos no tiene perdón; sin embargo Alberto lo respalda, enojado, pero al fin.
«Se me plantaron los proveedores», explico el Daniel Arroyo ese… Ni un chico se chupa ese chupetín. Por acción u omisión, marche preso!.
En fin, el blindaje del kirchnerismo parece que vino para quedarse, como el Coronavirus. Quizás sea lo que merece o necesita el pueblo, ¿quién sabe?.
Imaginese usted, si fuese otro gobierno; muchos ya estarían pidiendo renuncias y algunos otros, mas fanáticos, ya se estarían imaginando al Helicóptero en la terraza de la Rosada.
Un gobierno blindadoLa acumulación de errores del gobierno nacional ya empieza a opacar el brillo que obtuvo el presidente Alberto Fernández al inicio de la pandemia por el manejo responsable de la crisis sanitaria.Sin embargo, el presidente y su gabinete cuentan con un sorprendente blindaje mediático y político que los mantiene como en aislamiento, pero en este caso, al resguardo de las críticas y no del virus.Errores propios del primer mandatario; como confrontar con el sector empresarial y reeditar los viejos rencores de las pseudo ideologías partidarias; pero también serios tropiezos de sus funcionarios.La semana pasada, Alberto se peleó con los empresarios, acto seguido, el ministro de Salud, Ginés Gonzalez García salió a destiempo con la idea de asustar a los dueños de las clínicas privadas. Bingo! Para los misioneros ya el presidente había quedado un poco fuera de juego con la lamentable demora en el cierre de las fronteras. Otra más.Los errores se están volviendo moneda corriente casi todos los días, sin embargo este gabinete Nac & Pop moderado, por el momento, se viene salvando.Sino preguntele a los abuelitos, a los jubilados que el viernes pasaron un infierno. Allí otra vez, casi improvisando los funcionarios, como novatos desconcertados.Y si de malas decisiones se trata: "¡Ahí lo tenes al Daniel Arroyo ese!", como dirían en "Esperando la Carroza".La compra de alimentos con un sobreprecio de más de 108 millones de pesos no tiene perdón; sin embargo Alberto lo respalda, enojado, pero al fin. "Se me plantaron los proveedores", explico el Daniel Arroyo ese… Ni un chico se chupa ese chupetín. Por acción u omisión, marche preso!.En fin, el blindaje del kirchnerismo parece que vino para quedarse, como el Coronavirus. Quizás sea lo que merece o necesita el pueblo, ¿quién sabe?.Imaginese usted, si fuese otro gobierno; muchos ya estarían pidiendo renuncias y algunos otros, mas fanáticos, ya se estarían imaginando al Helicóptero en la terraza de la Rosada.
Publicado por Eduardo Perez en Martes, 7 de abril de 2020