“Menos voces”

Opinión: por Eduardo Pérez

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques”, así de sencillo.
“Todo lo demás son relaciones públicas”.

Esta cita de George Orwell, un referente ético, no es antojadiza en este texto. Lo recuerdo porque esta máxima que enseñan en las escuelas de periodismo, esta demasiada pisoteada en Misiones. Cada vez más.

Para el caso, también es bueno recordar este otro concepto: “Una gran cantidad de la información que produce el poder es propaganda, autobombo, falsas verdades o simples mentiras. La alternativa es la información propia, la investigación independiente”.

Me permito esta aclaración porque creo necesario hacer un rotundo descargo a favor de la colega Jorgelina Vázquez quién fue víctima de censura mientras realizaba sus tareas al aire en una emisora local.

La censura, según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, es la “intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra, atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas”.

“En un sentido amplio, se considera como supresión de material de comunicación que puede ser considerado ofensivo, dañino, inconveniente o innecesario para el gobierno o los medios de comunicación, según lo determinado por un censor”.

Eso fue lo que ocurrió.

“En esto no hay libertad”, esa frase prueba cabalmente lo ocurrido. Lo dijo esta semana una periodista posadeña (censor) en medio de una acalorada discusión al aire antes de cortar abruptamente la transmisión y pedir una pausa.

Este exabrupto no es más que el reconocimiento explícito de cómo se concibe al periodismo. Muchos al menos. Lamentablemente es así.

El repudiable hecho de censura ocurrió durante la emisión del programa “Mas Voces” el pasado lunes 20 de junio cuando la conductora del programa, Mariela Sosa, pretendió hacer callar a su colega y “amiga” Jorgelina Vázquez, integrante del equipo, porque no le gustaba su “mensaje”; al punto de tratarla de “ignorante”. Patético y triste.

Se discutía sobre la campaña de vacunación que lleva adelante el ministerio de Salud Pública y sobre la libertad de elección de los misioneros de vacunarse o no.

A pesar de que la periodista Jorgelina Vázquez no estaba pidiendo a la población que no se vacune, sino que manifestó su respeto  a las decisiones personales, teniendo en cuenta que la vacunación no es obligatoria, la conductora del programa no quiso, ni permitió que se haga la mínima y obvia “salvedad” de aclarar al menos que la población es libre de elegir.

Pero el hostigamiento no terminó ahí. Siguió fuera del aire y finalizó con la renuncia de Jorgelina a dicho programa en el cual participaba casi desde sus inicios de forma prácticamente gratuita. “En mi radio no te permito que digas eso”, había dicho.

Lamentablemente, la grabación del programa, que fue escandaloso, no esta completa en la página oficial de la radio, pero igualmente el fragmento inicial al que se puede acceder es más que suficiente para observar el destrato profesional y la censura directa que se produjo.

Para muestra, vale un botón. Esto un ejemplo práctico de la simple y obtusa intolerancia del fanatismo militante.

Es una muestra de cómo un pequeño grupo del poder misionero pretende callar a los periodistas. Censura, básica, llana y triste; al máximo nivel.

Una vez más, expreso mi apoyo a la colega Jorgelina y mi más fuerte repudio a estas practicas poco democráticas y más aún considerando el vínculo que existía entre ambas colegas.

El fanatismo y la poca profesionalidad destruye al periodismo y nos aleja cada vez más de la verdad. Cada vez “menos voces”.

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