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Julio Petterson: un líder genuino del interior

«No estamos luchando por cosas ajenas», fue una de las frases que dejó el joven colono que ya tiene varias luchas en su haber. Hace 16 años, en el 2001 era apenas un adolescente que acompañó a sus mayores a la plaza 9 de Julio y con el paso de los días en ese mismo escenario se convirtió en la palabra publica de muchos colonos que en aquel momento le torcieron el brazo al poder y lograron la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), hoy irónicamente el problema de su renovada lucha. 

«No estamos luchando por cosas ajenas»

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dispuesto a luchar hasta la última gota de «sangre»

Hoy ya es un hombre con las manos curtidas, parte de una familia de Andresito que trabaja la tierra desde hace varias décadas. Julio Petterson, ahora es presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, y pese a las furibundas críticas políticas que recibe desde sectores vinculados al poder, como los siempre funcionales diputados del Partido Agrario y Social, Héctor «Cacho» Barbaro y Martín Sereno, se levanta como un verdadero y genuino líder del interior profundo y trabajador de Misiones.

La misma lucha hace 10 años atrás

La misma lucha hace 16 años atrás

Después de aquel histórico «Tractorazo» del otoño del 2001, éste miércoles levantaron la protesta con la promesa de que el Estado por una vez los ayude a seguir generando riquezas en la provincia. Los principales puntos acordados en esta oportunidad son; la implementación de un buen mecanismo de forma de pago; la cupificación y la suspensión de plantaciones. Además lograron fondos para que los pequeños productores puedan comenzar la cosecha y especialmente la conformación de una comisión de seguimiento, paralela al INYM, conformada solo por productores.

«Estamos decididos a que nos sangren”, dijo hace unos días en medio de la bronca, y después agregaba que «estamos dispuestos a terminar como finados, en vez de morir de hambre allá vamos a morir acá”, frases que marcaron a fuego la rebelión del interior.

«estamos dispuestos a terminar como finados, en vez de morir de hambre allá vamos a morir acá”

Una vez más, él y otros colonos se vuelven a sus chacras con las manos llenas de esperanza y con la cultura del trabajo enaltecida, muy lejos de aquellos dirigentes políticos que se auto proclaman referentes del sector productivo y solo buscan réditos políticos y económicos para sí mismos.