El reciente cruce mediático ocurrido en el programa HDP dejó al descubierto una preocupante soberbia política y un marcado menosprecio por el ejercicio periodístico, evidenciando la falta de respeto hacia la actividad profesional y en este caso también a una trayectoria de más de 26 años en la provincia.
Lo que comenzó como una entrevista de gestión sobre bonos verdes terminó en un feroz cruce mediático que dejó en evidencia la equivocada interpretación del rol de la profesión por parte de gran parte de la dirigencia política.
En el programa HDP, conducido por el periodista Eduardo Pérez, el ministro de Cambio Climático, Gervasio Malagrida, protagonizó un exabrupto que desató una respuesta contundente al intentar cuestionar la independencia editorial del ciclo tras casi 30 minutos de entrevista al aire.
El detonante: «Obedezcan las órdenes de Buenos Aires»
La tensión estalló cuando el conductor intentó dar por finalizada la entrevista para avanzar con la apretada agenda del programa. Fue en ese momento cuando Malagrida, visiblemente molesto por el cierre y sin respetar la estructura del envío, lanzó una acusación directa: «Hagan una cosa… obedezcan las órdenes de Buenos Aires».
La reacción de Eduardo Pérez fue inmediata y tajante. El periodista rechazó de plano la insinuación de recibir pautas externas y retrucó: «No obedecemos ninguna orden… Vos obedecés más órdenes que cualquiera, ¿entendés?
Pérez cuestionó por qué el funcionario reaccionó de esa manera, aclarando que la urgencia por terminar el bloque respondía a la importancia de los temas subsiguientes y a la necesidad de cumplir con los tiempos de la producción.
Reflexión sobre el ejercicio periodístico y el respeto profesional
Más allá del cruce puntual, el episodio puso de relieve una creciente mala lectura por parte de algunos funcionarios sobre la naturaleza del ejercicio periodístico.
El intento de Malagrida de dictar los tiempos del programa y sus sospechas infundadas sobre la línea editorial exponen una dificultad para aceptar los límites que impone la labor de prensa independiente.
El incidente resultó especialmente llamativo por tratarse de un ataque injustificado hacia un comunicador con más de 26 años de trayectoria en la provincia.
En el ámbito de los medios misioneros, Pérez ha dado elocuentes muestras de ser un profesional serio y responsable, cuya carrera se ha cimentado en la rigurosidad de su función.
La falta de respeto hacia un periodista de tal recorrido evidencia el nerviosismo de una dirigencia que parece perder la brújula cuando las noticias no se ajustan a sus propios intereses.
El cierre del episodio dejó una lección clara: el respeto por la trayectoria y la autonomía del periodista es un pilar que la política no puede pretender avasallar por mero capricho personal.