Agustín tiene 5 años y una frente muy lastimada gracias a la falta de mantenimiento de las plazas y veredas de la ciudad de Posadas. La semana pasada, él jugaba a corretear a las palomas frente a Casa de Gobierno, mientras su madre lo miraba de cerca. La sonrisa y la alegría del niño, se transformaron drásticamente en un llanto desesperado de dolor. Se había caído de frente al pisar una baldosa rota en el que metió su pie y donde quedó su zapatilla.
La policía de guardia de la Casa Rosada se acercó a la madre para ver si necesitaba ayuda, pero ella respondió que no, solo atinó a consolar al pequeño y poner un paño en su frente que rápidamente se transformó en un hinchado hematoma. Bien por la policía, pero ¿no se les ocurrió poner algún tipo de señalización en el lugar para evitar otro posible accidente de este tipo, hasta que hagan el reclamo para el arreglo correspondiente?, no, no se les ocurrió.
Este es tan solo uno de los casos que suceden diariamente en la ciudad, que se caracteriza por tener sus veredas en mal estado, sus esquinas obstruidas, las construcciones mal señalizadas y que representan una gran peligro para la sociedad en general. Las autoridades y los frentistas se pasan la pelota, crean ordenanzas, hacen promesas, se reúnen, se acusan y mientras tanto los peatones sortean los obstáculos haciendo equilibrio para no perder un pie en algún agujero.
