Bajo la nueva administración de la EBY, con Humberto Schiavoni a la cabeza, se llevó a cabo una revisión de los contratos e inventario que dejó muchas sorpresas sobre el desmanejo de una de las cajas más abultadas del estado nacional.
El relevamiento interno detectó más de cuarenta contratos laborales con valores que van desde los 30 a los 60 mil pesos mensuales se detectaron en la oficina posadeña de la Entidad Binacional Yacyretá.
En el listado de sueldos altos, aparece cobros directos de 45 mil pesos mensuales de personas ligadas al Poder Judicial, pese a la incompatibilidad en la supuesta prestación de servicios en la EBY. También figuran parientes de viejos políticos, ahora opositores a nivel provincial, uno de ellos que acomodó a su hijo que cobró durante años sin contraprestación. A los 40 casos detectados, serían más los que comenzaron a aparecer con montos menores, de entre 18 mil y 30 mil pesos.
También se menciona en el informe de autos importados de alta gama que irían a remate por la EBY, entre ellos tres BMW cuyo valor de mercado sería de varios miles de dólares por unidad. Además se encuentran tres Jeep Cherokee y tres camioneras Chevrolet Captiva.
La auditoría también habría revelado alquileres que incluirían hasta las viviendas familiares de funcionarios de alto rango, entre ellas una lujosa casa que alquila la entidad en la esquina de La Rioja y Rivadavia, en diagonal al edificio central y donde funcionaba la Dirección Ejecutiva, le cuesta al Estado (y a los contribuyentes) unos 28 mil pesos por mes, gasto incomprensible teniendo enfrente un edificio propio -y que ocupa casi toda una cuadra- a disposición.
En 2009, el entonces director ejecutivo de la EBY argentina, Oscar Thomas, se enfrentó a su par paraguayo y lo acusó públicamente de gastar en sueldos de “planilleros” o ñoquis unos 65 millones de dólares anuales, mientras que en Argentina sólo se “invertían” US$ 30 millones por año, hoy, tras su salida, es la misma acusación que él recibe.