La ciudad de Oberá, segunda ciudad de Misiones, es como ese señor irresponsable que no tiene para darle de comer lo suficiente a sus hijos pero se compra un traje nuevo. Tiene piletas termales, un remozado “Centro Cívico”, un mega-hotel en el casino, una pista de skate en pleno centro. Pero no tiene agua potable suficiente-está en “emergencia hídrica” desde el 2009- ni energía eléctrica para todos. Tampoco tiene una morgue dónde depositar momentáneamente los cuerpos de los fallecidos que deben ser sometidos a autopsia en la ciudad de Posadas porque así lo dispuso la Justicia. El tiempo de “espera” lo pasan en las sedes locales de la Policía provincial.
La morgue del Hospital Samic no siempre está operativa. Pero además está reservada a los fallecidos en el propio nosocomio. Ni al alcalde ni a ningún concejal ni a ningún diputado/a de la zona se le ocurrió siquiera pensar en el tema.
Misionescuatro pudo comprobar que si una persona fallece un viernes a la noche en la ciudad de Oberá y al hecho se lo caratula como “muerte dudosa”, su cadáver pasa todo el fin de semana en la sede de la Seccional Primera, por ejemplo.
Walter Anestiades
Periodista