SAN JOSE. Se asociaron y cada uno aportó lo suyo para llevar adelante el aserradero que montaron en un predio de 16 hectáreas donde funcionaba la compañía citrícola Pindapoy (San José). Hace unos meses comenzaron a transformar la madera, con las máquinas adquiridas a la ex Madercom (firma que operó desde 1994, tras el cierre de la firma Pindapoy, hasta octubre de 2010).
Actualmente, Vargas tiene dos mueblerías en Posadas donde vende productos traídos de otras provincias. Pero su anhelo, junto a Tessmar, es fabricar ellos mismos los muebles y comercializarlos a un precio razonable. Fue así que compraron los lotes y los equipos al empresario de Concepción de la Sierra, que era titular de Madercom. Algunas de las maquinarias fueron modificadas para ponerlas a trabajar.
Entienden que para crecer y fabricar muebles de calidad deben contar con equipos más modernos. Por lo que recurrieron al Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) para solicitar una asistencia que les permita adquirir, por ejemplo, un capillo torno copiador para madera, una agujereadora múltiple, una lijadora de banda, equipos para fabricar machimbre, y otros equipos necesarios para desarrollar la actividad. En principio pretenden hacer mesas, sillas y futones.
Luego de realizar una importante inversión, Vargas y Tessmar buscan recuperar la actividad económica en un barrio que vio cerrar dos grandes fábricas, primero la compañía citrícola Pindapoy SA (instalada a principios de la década del 50 y cerrada en 1991) y después el aserradero Madercom SRL (1994-2010). La época en que funcionaba Pindapoy, en inmediaciones de la entonces estación de trenes, fue la mayor fuente de empleos de la zona y motor principal de la economía regional. Por día, Pindapoy llegó a despachar dos trenes cargados con 2.500 toneladas de fruta hacia a Buenos Aires, donde se exprimía, manufacturaba y empaquetaba para lograr los populares jugos en tetra brick.
Cuando abrió Madercom las esperanzas resurgieron en la zona, hasta que la empresa se declaró en quiebra en 2.010. Los empleados habían intentado recuperarla, por medio de una cooperativa de trabajo. La idea no prosperó y cientos de vecinos nuevamente se quedaron sin su principal fuente laboral. Ahora, con el impulso de Vargas y Tessmar se vuelve a movilizar el barrio. Para el presidente del IFAI, Ricardo Maciel, la apuesta que llevan adelante estos dos emprendedores “es importante porque quieren agregarle valor a la madera, fabricando muebles y después quieren venderlos en la provincia”. Después de recorrer las instalaciones, consideró que es un proyecto viable que generará puestos de trabajo y promueve una transformación de la materia prima, en nuestra provincia.