POSADAS. Los pasillos del Palacio de Justicia y otras dependencias de ese poder dan muestras claras del alto impacto que tuvo el escandaloso caso de doble sueldo del exmagistrado y que aún podría profundizarse con la investigación en curso de varios profesionales del derecho y dirigentes de la oposición que pusieron la mira en detectar todas las maniobras que vinculan a los ministros del Superior Tribunal de Justicia y la Entidad Binacional Yacyretá manejada antiguamente por el cuestionado Oscar Thomas.
De acuerdo a fuentes confiables, a partir de la renuncia de César Santiago se bajó una orden de sacar de circulación los expedientes que tengan alguna vinculación con el exjuez a todos los Secretarios que por ahora no tienen funciones claras y “están boyando” hasta que se decida una nueva orden. “Ni el chofer sabe que va a pasar”, aseguran.
De acuerdo a la información también los ministros del STJ decidieron “frenar” o “congelar” todos los nuevos ingresos que se tenía previsto para este año. Los empleados denuncian que además trabajan “todos apretados” para que nadie hable y con un importante “exceso de trabajo” debido a la falta de personal calificado.
El impacto es profundo y empezó a sobrepasar las esferas de las máximas autoridades debido a que, desde hace un tiempo, los mismo empleados judiciales estaban muy molestos por la falta de ideas claras sobre el futuro de ese poder y especialmente sobre las mejoras salariales y laborales que se habían prometido. Ahora, con tanta tensión no hay ni siquiera expectativas de que se avance en una recomposición salarial.
Además, ya hace unos meses que varios juzgados empezaron a realizar tarea en “doble turno” con el mismo personal y con el mismo salario pese a la bronca de los trabajadores. Según se supo, hay sectores de los trabajadores que incluso planean empezar a organizarse por fuera del sindicato de la Unión Judicial para forzar soluciones ya que el sindicato está ausente desde hace años.
Nota de opinión de un empleado judicial: Una justicia “sin derechos”
A la eterna precarización en la ‘cuasi carrera’ judicial, en que cortesanos locales, agrandan la planta a diestra y siniestra, en un claro nepotismo que no ahorra en parientes de amigos, o amigos de los parientes, seleccionados desde las altas cumbres, hasta en los pasillos de un supermercado, el desconcierto y sabor amargo, no se endulza ni con los pocos repelentes que se repartieron en la intensa lucha contra el dengue.
Al constante ninguneo entre funcionarios, el exceso de padrinazgo, se suma trabajo a destajo, falta de ascensos y reconocimientos, con la pérdida de orgullo en cuanto a ser ‘judicial’. Todos miran las pilas de expedientes y se preguntan en qué trabajan los jefes, que los dejan abandonados a las buenas o no tan buenas intenciones de las condiciones administrativas y jurisdiccionales de base, sumamente desgastada con el pasar del tiempo, envejecida y maltratada por el sistema, que de tantos vicios, solo se sostiene por la masa trabajadora y muchos funcionarios que todavía creen en SERÁ JUSTICIA…