En plena siesta del jueves, los habitantes de la localidad de San Pedro y San Vicente se vieron sorprendidos por una impresionante granizada. El hielo caído del cielo del tamaño de pelotitas de ping pong, provocó daños en las casas más precarias, pero no hubo que lamentar heridos. Una hora más tarde San Vicente recibió una granizada más intensa que prácticamente tiño de blanco al pueblo.