Distorsiones de campaña:
Se trata de versiones periodísticas sustentadas en acciones especulativas y premeditadas promovidas por sectores cuyos réditos solo persiguen fines políticos recurriendo a interlocutores que instalan con insistencia fundamentos
que se exhiben como una verdad absoluta con artilugios que proponen acciones extremas que desconciertan a la opinión pública y pretenden endilgar en sus objetivos al universo de los usuarios.
De la falacia a la irracionalidad
Estas son las prácticas que buscan condicionar la interpretación de la realidad y conllevan a conductas exacerbadas que solo tienen justificación en motivaciones inducidas por falsedades expuestas públicamente.
Son estas las acciones premeditadas cuyo caldo de cultivo es propenso a replicarse en hechos como el ocurrido en 2014, un incendio sin esclarecer aún, en el que la empresa Don Casimiro perdió por completo un colectivo tras un atentado alejado de toda razón.