Hugo Passalacqua fue el puntal ideal para el proyectado “viraje ideológico” que prepara la Renovación para el 2019, siempre cerca del calor del poder y pudo esgrimir a la perfección la retórica de la renovación: Una cosa se dice acá y otra se hace allá. Cuando las “papas quemaban”, todos le echaban la culpa a Macri, pero cuando convino todos se sacaron fotos con el presidente. Pese a que su antecesor, Maurice Closs fue “super-extra” kirchnerista y siempre se jacto de ser amigo de la ex presidenta Cristina Kirchner, jamás logro tener tanta presencia en las decisiones nacionales.
Esta es la principal característica del primer año de gestión de Hugo Passalacqua, quien si supo hacerse lugar en la agenda del nuevo gobierno a pesar de “decir” que es opositor a Cambiemos. Durante todo el 2016, Hugo Passalacqua no solo se paseó por los pasillos de la Casa Rosada, sino que además fue uno de los mandatarios que le dio vital apoyo a las decisiones más polémicas de Mauricio Macri. Fue el primero de la fila y siempre tuvo una linda sonrisa para la foto.
Además, la Renovación capitalizó durante todo el año las constantes visitas de funcionarios nacionales a la provincia, que en total suman más que todo lo ocurrido durante la década K.
Esa fue la tendencia, casi todas las semanas se desarrolló una intensa agenda y actividades de los funcionarios del gobierno nacional en nuestra provincia. Así fue que los personajes de primera línea del gobierno de Mauricio Macri visitaron repetidamente la provincia aportando recursos y distintos programas de gobierno a la Renovación, mientras el PRO local se pasó mirándolo por TV.
Pese a que Passalacqua puede festejar haber cerrado un año con la caja en orden, repartiendo plata y con estrechos vínculos con el poder central; dejó varios saldos pendientes durante su primer año.
Quizás tuvo más problemas de los que él mismo se generó, ya que los principales focos de conflictos y escándalos que debió enfrentar –o escapar- fueron generados por falta de “timing” de sus propios ministros y funcionarios que siempre llegaron tarde a los incendios. Así, los principales “líos” de su gestión pasaron por el “tarifazo” de EMSA con el nefasto “Pity” Ferreyra a la cabeza; por el desorientado Benmaor; por la combativa “Ticky” Marchesini; por el eterno “Micky” Veron; el millonario “Balero” Torres y otros tantos que no estuvieron a la altura del desafio.
Tal es el caso que Passalacqua llegó a decir públicamente que le “pichaban” los funcionarios que se encerraban en oficinas con aire acondicionado y hay quienes cuentan que en varias oportunidades hasta los “retó” amenazante a varios de ellos, pero siempre al final le falto la valentía o la libertad política para sacárselos de encima.
Las asimetrías y toda la perorata de los comerciantes con el gobierno nacional le sirvió al gobernador como un eje de discusión problemático donde apuntalar todos los males que andan dando vueltas y no aparecer como el “único” responsable. Passalacqua encontró, casi sin buscar, el mejor chivo expiatorio que podría anhelar cualquier gobernante para hacerse el distraído.
Porque pese a todo lo obtenido de Macri, lejos de colaborar con estos temas solo perfecciono su discurso de reclamo nacional y aquí ratificó cada vez que pudo su plan de ajuste y mayor presión fiscal. Lo único que hizo fue “entretener” al empresariado local con consignas hacia fuera reclamando soluciones a otros sin tener que tocar su voraz política fiscal.
Por suerte, para Passalacqua, ningún empresario se animó a pedir la reducción de Ingresos Brutos y plantear una disminución real de la presión fiscal en Misiones. Es decir, “Hugo” contó con todo el apoyo de esos sectores ya que extrañamente, los empresarios que años atrás solicitaban una reducción impositiva en Misiones ahora nunca plantearon el tema con la fuerza necesaria.
Apenas se pusieron de acuerdo para llegar a una acción conjunta ante Nación y hacer una petición de medidas planteadas desde hace tiempo por las asimetrías comerciales con Paraguay y Brasil, como por ejemplo el ITC diferenciado, que aún no llega. Pero este respaldo “silencioso” de todos no es casual. Viene con el aval de la Cámara de Diputados.
Es por ello que Passalacqua durante todo el año dio sobradas muestras de que es un soldado fiel de Rovira. – “No como Mauri”, dicen algunos. Hasta se bancó que le recorten los “super-poderes” sin decir ni una sola palabra. Ahora el desafió es el 2017, justamente un año electoral. Bastará con colgarse del saco de Macri? No lo hundirán algunos de sus ministros y funcionarios? Los votos lo dirán. – Vía MisionesCuatro.com