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Crece el número de paginas web anónimas de escraches

Lamentablemente, en Misiones cada vez aparecen más paginas anónimas de pseudo-periodismo a través de las cuales se realizan fuertes ataques a dirigentes políticos, empresarios, medios, periodistas y cualquier otra personalidad pública de la provincia.

Claramente estos nuevos sitios anónimos tienen intereses económicos y políticos y son financiados por algunos sectores oscuros de la política para instalar falsas acusaciones sobre los afectados.

La moda de los escraches comenzó hace unos años en Misiones a través de Facebook con la aparición de varias páginas anónimas como «Escraches Posadas» u otras similares pero fueron perdiendo fuerza debido a las mismas condiciones de seguridad de esta red social que permite a las personas realizar los perfiles falsos o las paginas que violan las condiciones de privacidad y demás del propio Facebook.

Es por eso que en los últimos meses tomo fuerza otra modalidad. Ahora los pseudo-periodistas se montan sobre plataformas gratuitas de WordPress u otro servicio para colgar un sitio de «escraches» en la web, lejos de los controles de seguridad de Facebook.

Estos sitios son financiados por algunos sectores del mismo gobierno y se ataca a determinados dirigentes y a otros no. Por ejemplo, en la provincia los últimos en aparecer son www.sediceque.com y www.corruptosdemisiones.com. Si bien tienen un alcance «mínimo» en el universo web, las mentiras publicadas «lastiman» a las personas y generan preocupación.

Las personas detrás de estos sitios deberían tener el coraje de identificarse al escribir sus «noticias», pero claramente eso es pedirle «peras al olmo». «Los escraches están cada vez más lejos de un acto de libertad de expresión y más cerca de un gesto cobarde y antidemocrático».

Por ello vale la pena citar esta columna:

Escrache al escrache

El escrache es un invento argentino. Wikipedia lo define como “la denuncia popular contra personas acusadas de violaciones a los derechos humanos”.  Viene del lunfardo escracho que quiere decir cara y por consecuencia el verbo remite a la idea de “golpear a una persona particularmente en la cara”. Fue una metodología creada por la agrupación HIJOS para señalar a los represores que en la década del noventa gozaban de impunidad. Desde aquellas movidas de acción directa a este modo patotero de increpar e insultar a los ex o actuales funcionarios hay un abismo.

“Si no hay justicia, hay escrache”. La idea de los chicos de HIJOS era sencilla y eficaz, denunciar a quienes habían secuestrado, torturado y asesinado pero no rendían cuentas de sus actos gracias a las leyes del perdón y el indulto. Cuando se removieron esos impedimentos y los represores comenzaron a desfilar por tribunales.  Y lo lograron.  Hubo pintadas, sentadas y movilizaciones que “les hicieron dar la cara”.

Con la crisis del 2001 el escrache cambió de objetivo y se transformó en una herramienta de cuestionamiento a dirigentes políticos de casi todos los partidos. Eran los tiempos del “que se vayan todos”. En la práctica no se fue nadie.

La vuelta de los escraches hizo su aparición en los tiempos de “la grieta”. En todos los casos, en la Argentina del doble estándar hay escraches buenos y escraches malos. Todo depende del grado de simpatía que el personaje escrachado le provoque a quien le toca juzgarlo. Algunos medios de comunicación hacen un culto de esa interpretación. Hay escraches justificados y otros que constituyen un ataque al honor y la integridad de las personas.

Los escraches están cada vez más lejos de un acto de libertad de expresión y más cerca de un gesto cobarde y antidemocrático. 

Columna citada: escrita por Reynaldo Sietecase