Trevisán; el ministro conflictivo que abrió una guerra en la renovación

El ministro bisagra, desde su desconocimiento de la gestión pública y la política, generó dos frentes de enojo a la Renovación, una hacia adentro dividiendo las aguas en contra del Passalacquismo y otra hacia afuera con el sector empresarial y productivo que sostiene la provincia fuera de la capital, al representar los intereses de la cámara de comercio de Posadas.

La Renovación que se caracterizó en estos últimos años por la construcción de la hegemonía, cuidando cada detalle para que todos estén involucrados, con la decisión del Gobernador puso en “jaque la paz” a meses de una de las elecciones más complicadas que enfrentará el partido provincial.

Designado como subsecretario hace más de 6 meses y sin haber realizado alguna actividad pertinente al área más que una foto con el gobernador, el “Sr. Motoman”, Nicolás Trevisán, yerno del ex ministro y propietario del Club del Rio, Jorge Néstor, y voz de los comerciantes posadeños, es el primer subsecretario que en 15 días desbancó a un ministro sin haber ido trabajar una semana seguida.

El cuestionado Lichowski estaba ya con pie afuera por presuntas irregularidades, pero lo paradójico del “refresh” es que el ministro entrante Trevisán ingresá a la función pública ya con prontuario y denuncias por licitaciones directas y ventas de motos de su local Full Motos al Estado provincial.

Un dato no menor siendo que el ministro saliente había sido cuestionado por negocios similares. Un punto central de transparencia que el gobernador se salteó y que lo debería haber inhabilitado automáticamente al cargo.

¿Cómo puede llegar alguien a la función pública cuando fue parte de negocios con el Estado?.

Primer punto cuestionable: reemplazar a un ministro machado con otro igual ya con negocios consumados con el Estado.

Segundo punto: siendo el vocero estrella, junto a Fernando Velly, de la coorporación de empresarios de la capital provincial, arriba a un ministerio provincial con una visión netamente centralista. Quizás con un cargo en la Municipalidad de Posadas habría alcanzado para que la renovación obtenga algunos votos más de los ya perdidos en manos de Cambiemos dentro de las cuatro avenidas. Esta decisión abrió malestar en el arco empresarial privado provincial que no recibió con buenos ojos que nuevamente el elegido sea un representante de la Cámara de Comercio de Posadas. Oscar Herrera erró dos veces en la elección.

Tercero, al mandar a un inexperto en la arena política, abrió una caza de brujas contra la gente de Hugo Passalcaqua, creador del ministerio y quien rubricó cada cargo a mano. Esta situación, en tiempos donde la renovación teme al frente de todos, no genera más que divisiones y enojos y pone en evidencia las internas cada vez más fuertes por debajo de la conducción central de Iwanowski. Dicen en los pasillos “no es momento para generar malestar en este contexto político donde la renovación necesita fortalecerse tras la pérdida de las legislativas pasadas”.

Cuarto, la determinación de subir a ministro a un subsecretario en medio de la gestión, deja un mensaje que hoy proliferan por los pasillos, al igual que el caso del Ministerio de Deportes. “Hay que desobedecer y serruchar al ministro hasta que caiga”, sentencian es larga lista de más de 50 subsecretarios provinciales con hambre de poder. Una clase de dirigentes con chances de ascender en la era política de Oscar Herrera.

Quinto, dicen que encima lo peor es que no pueden sostener la imagen de “Pro activo” que intenta vender el gobernador por que su ministro aún no fue a trabajar desde que fue nombrado. Si alguien sabe dónde está de vacaciones acérquenle la dirección del Ministerio que se ve aún no sabe donde queda. Parece que el gobernador se equivocó con el elegido para “el refresh” y la Renovación enfrenta una de las grietas más fuertes en años, impensable con gobernadores anteriores con más cintura política y visión a futuro.

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