El compromiso se llevará a cabo a las 20.45 de Argentina, en el estadio Olímpico Atahualpa, de Quito, a 2.850 metros de altura, con el arbitraje del veterano árbitro paraguayo Carlos Amarilla (43 años).
El partido no se jugará en el estadio Rumiñahuí de la ciudad de Sangolqui (10 kilómetros de Quito) porque la Federación Ecuatoriana (FEF) y la Conmebol pidieron cambiar el escenario a causa de las lluvias que castigaron la región y dejaron en mal estado el campo de juego.
Botafogo de Brasil es el puntero del grupo con 7 unidades, Unión Española, de Chile, reúne 6, e Independiente y San Lorenzo cierran con 4, en una zona muy pareja y de complicada definición.
El momento de San Lorenzo dista mucho de ser el ideal. En el torneo local el equipo que dirige Edgardo Bauza hace tres fechas que no gana y el pasado domingo cayó en La Plata ante Gimnasia.
A eso se le suma que en sus pasadas presentaciones en la Libertadores apenas obtuvo un punto de los seis en juego ante Unión Española, con un empate en Buenos Aires y un revés en Santiago, que complicaron su continuidad en la Copa.
Ese dato no es menor porque para este San Lorenzo, con la ostentación que le agrega la presencia del empresario televisivo Marcelo Tinelli como vicepresidente y la repercusión que provoca que el papa Francisco sea su hincha más famoso, el sueño de la Libertadores ya pasa a ser una obsesión.
La llegada de Bauza apuntaba a tener un DT `copero`, pues ganó la Libertadores con Liga de Ecuador, pero hoy existe un cierto disgusto con el entrenador ya que el equipo perdió virtudes y la solidez del campeón del certamen Inicial con José Antonio Pizzi como DT.