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La CELO se comprometió a la aplicación de paliativos para la falta de agua y luz en Oberá

Oberá. Este lunes al mediodía un grupo numeroso de socios de la CELO y vecinos de la ciudad-autoconvocados desde las redes sociales- se congregaron en la céntrica Plazoleta de la Equidad y desde allí marcharon a la sede de la Cooperativa también en el centro obereño. En el camino, con una marcha bulliciosa y pacífica, se fueron sumando adeptos de modo tal que al llegar a la CELO ya superaban el centenar de manifestantes.

Todos entraron al edificio en su mayoría pidiendo reunirse con el Presidente Carlos Míguez y otros reclamando por su renuncia y por la del Gerente General Alejandro De Paula.

Tras vivirse momentos de cierta tensión pero no más que eso-una decena de policías que custodiaban el interior de la sede ejercieron poder disuasivo con su presencia-las autoridades del Consejo de Administración (máximo órgano de conducción) firmaron un acta-compromiso que se hizo irónicamente, en medio de un corte de luz.

El presidente Míguez no dio la cara de modo tal que por la entidad oficiaron de voceros el Gerente General Alejandro de Paula y el directivo Federico Weyreuter.

En el acta las autoridades se comprometen a aplicar un plan mínimo de contingencia, cosa que ya está estipulada en el estatuto de la CELO pero que no se ha venido cumpliendo. Ese plan mínimo implica:

-abastecer a los distintos barrios de grupos electrógenos ante los cortes de energía eléctrica

-pasadas las 18 horas de un corte del servicio de agua potable, deben proveer de agua a las zonas afectadas a través del envío de camiones o bidones, especialmente al hospital y a las clínicas. Esto incluye la provisión a los hogares de agua para el consumo personal, higiene y cocina.

Los vecinos se retiraron pasadas las dos de la tarde dispuestos a esperar que las autoridades de la CELO cumplan con lo firmado.