Olvídese de los relojes suizos, cuando alguien (por ejemplo, el Gobierno de Estados Unidos) es serio acerca de dar la hora con absoluta precisión, el estándar es el reloj atómico.
Y como el que que usaban hasta ahora corría el riesgo de atrasarse un segundo en los próximo cien millones de años, lo remplazaron con un más “confiable”.
El Instituto de Estándares del Departamento de Comercio de EE. UU. (NIST) por sus siglas en inglés, lanzó esta semana el NIST-F2, un reloj atómico que, según sus constructores, no se adelantará ni se atrasará un segundo en los próximos 300 millones de años.
Eso le valió ser reconocido por el Bureau de Pesos y Medidas, en París, como el reloj más preciso del mundo a la hora de determinar con precisión la duración de un segundo.
Con este aparato, pasa a retiro el NIST-F1, que hasta ahora era considerado como el estándar en ese país.
La mayoría de los sistemas civiles de EE. UU. sincronizan su hora de acuerdo al reloj del NIST.
Los satélites que sostienen el Sistema de GOS y la red eléctrica dependen de la precisión de los relojes atómicos. Incluso la hora en teléfonos como el iPhone se basa en sus registros.