La mandataria brasilera lo confirmó en un intercambio de mensajes con sus seguidores de Facebook, "Voy a entregar la copa el domingo y hago fuerza para que sea para Brasil", afirmó.
Aunque la FIFA y voceros del gobierno brasileño ya habían anunciado la presencia de Dilma Rouseff en la final y su disposición a entregarle la Copa al capitán de la selección vencedora, la mandataria hasta ahora no se había pronunciado sobre tal posibilidad".
"Antes decían que no habría Mundial. Ahora mucha gente quiere más Mundial. Todos quedaron con ganas de más". Pese a que no se refirió a los grupos que criticaban el Mundial y que amenazaban con protestas, lo que no ocurrió, la Presidenta dijo que, por el contrario, los brasileños ahora piden para que el evento no termine o para que sea organizado otro.
Aclaró que por ahora Brasil tendrá que conformarse con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, ya que otro Mundial "tal vez en la próxima década", citó la agencia EFE.
"Lo que queremos es que el Mundial sirva para ampliar la asistencia a los estadios mediante la valorización de los jugadores, del fútbol y de los clubes. Si un `crack` permanece en Brasil porque tiene condiciones de quedarse en Brasil, pueden estar seguros de que los estadios estarán llenos de hinchas" puntualizó.