En 2008 Suiza eligió cambiar su rumbo en el fútbol. Luego de la Eurocopa de ese año, la federación contrató al entrenador Ottmar Hitzfeld para que bajo la tutela del alemán el conjunto tomara vuelo internacional.
A partir de allí los helvéticos comenzaron a fortalecerse a medida que pasaban los partidos. Pese a ganarle a España en el primer partido de Sudáfrica 2010, los europeos se volvieron a casa al finalizar la primera ronda, pero las autoridades de la federación apostaron nuevamente a mantener el estilo de Hitzfeld.
El alemán arma su equipo a partir de una defensa fuerte. Son raras las ocasiones en que el equipo helvético va a tomar el control de la pelota para crear juego. Prefiere dejarle la iniciativa al rival y explotar la velocidad de sus mediocampistas ofensivos y de sus delanteros.
En la actual Copa del Mundo, los suizos cambiaron en sólo una oportunidad su manera de jugar. Cuando perdían 1 a 0 con Francia, por la segunda fecha del grupo E, los helvéticos fueron a buscar el empate, pero no supieron cerrar bien los huecos en el fondo y el partido lo ganaron los galos por 5 a 2.
Ante Ecuador y Honduras aprovechó los espacios en las defensas de sus rivales. Con los sudamericanos tuvo que esperar hasta el último minuto para llevarse los tres puntos. Ante los centroamericanos hizo pesar la calidad de sus jugadores para llevarse el partido por 3 a 0.
Xhedran Shaquiri fue la figura ante Honduras con sus tres goles. El mediocampista que nació en Kosovo y juega en el Bayern Munich es la figura joven de Suiza. Tiene buen control de la pelota y una velocidad que lo hace muy peligroso para los rivales. Si bien no es titular en el equipo campeón de Alemania, se preparó de la mejor manera para el Mundial.
Gokhan Inler es el capitán que eligió Hitzfeld, a pesar de que en el plantel se encuentra Diego Benaglio, quien ya atajó en Sudáfrica 2010 y fue parte del plantel de Alemania 2006. El entrenador dijo que prefirió darle “importancia a los jugadores con orígenes extranjeros. La diversidad representa una Suiza moderna y es señal de tolerancia".
Si bien los suizos no se cerrarán tanto como los iraníes, se puede esperar un partido en el que Argentina deberá romper con la alineada defensa helvética, pero teniendo en cuenta que cuando los albicelestes pierdan la pelota, deberán recuperarla rápidamente, porque la velocidad de los europeos en el contragolpe puede ser muy peligrosa.