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El clima obligó a reprogramar la marcha para pedir el procesamiento de Santandrea

OBERÁ. La madre de la niña abusada comentó que en los últimos días fue amedrentada por desconocidos que llegaron a su casa en horario nocturno, aunque se mantuvo firme en su reclamo por justicia. Rosa Q. (42) aseguró a El Territorio: “Por más pobre que sea no voy a dejar que hagan lo que quieran. Lo que pasó es una barbaridad, no se juega así con los chicos y el culpable tiene que pagar”.

Hace diez días, la fiscal de Instrucción II solicitó el procesamiento de Santandrea, detenido desde hace 53 días en la Seccional Tercera, donde el jueves cumplió un año más de vida.

La causa está siendo subrogada por la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, titular del Juzgado de Instrucción Penal I, debido a la licencia médica del juez de Instrucción Penal II, Horacio Alarcón.

Santandrea está imputado por los delitos de “acceso carnal abusivo y abuso sexual simple” y en caso de ser hallado culpable podría purgar una condena de hasta de diez años de prisión.

La fiscal Myriam Estela Silke analizó el expediente en coincidencia con los magistrados, en función a lo convincente que les resultó el testimonio de la pequeña en Cámara Gesell, por lo que solicitó el procesamiento.

Tras el dictamen de la fiscalía, la jueza subrogante deberá resolver la situación procesal del acusado. Según fuentes del caso, existirían argumentos suficientes para elevar la causa a juicio.

El reconocido locutor declaró el 30 de septiembre pasado, 34 días después de su detención, una cuestión que no habría pasado desapercibida para Kunzmann de Gauchat, quien al iniciar la indagatoria le preguntó: “Por qué tardó tanto en prestar declaración si no tiene nada que ver con el hecho”, indicaron.

Al tratarse de un delito de índole privada, sin testigos presenciales, la principal prueba en contra del acusado fue la declaración de la presunta víctima en Cámara Gesell.

Tras ordenar la detención, el 27 de agosto pasado, el juez Alarcón reconoció que la declaración de la criatura es “bastante cruda y espontánea”, al tiempo que precisó: “No se observaban indicadores o presunciones de fabulación, relatos fantaseados o inculcados”, por parte de la menor.