Contra lo que se dijo en un momento, finalmente el Papa se desplaza en un auto común, cuyo modelo y tamaño contrasta además fuertemente con los que son de rigor en los en los desplazamientos de jefes de Estado, incluso de los países menos desarrollados.
El trayecto desde el aeropuerto es de 8 km, que el Papa recorrió en su mayor parte en un pequeño vehículo cerrado, hasta la catedral de Río donde abordó un papamóvil para pasar entre la gente en el segundo tramo hasta donde lo espera Rousseff.
El Papa inicia así la que él mismo bautizó como la Semana de la Juventud y lo hace fiel a su estilo, empezando con un baño de multitud por las calles de la capital carioca.
Luego de la recepción oficial, el Papa se trasladará el sitio donde se alojará durante esta semana: la residencia privada del arzobispo de Río, en Sumaré, sobre la pendiente de un morro carioca, a 400 metros de altura. Esta residencia es parte de un complejo que incluye un Centro de Estudios culturales, donde se dictan cursos de formación y se realizan retiros espirituales.
El primer papa latinoamericano de la historia, de 76 años, ha mostrado su fuerte carisma y dado muestras de que busca una Iglesia más simple y más cercana a los pobres desde que fue entronizado en marzo, tras la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI.
Francisco presidirá la Jornada Mundial de la Juventud del 23 al 28 de julio en Río, un "Woodstock católico" como se la ha llamado, a la que asistirán cerca de 1,5 millones de personas. También viajará a Aparecida, el mayor santuario católico de Brasil, en el estado de San Pablo.
El contacto del papa con los jóvenes será sin gran pompa. Se prevé que sus actos improvisados y su voluntad de "oler a oveja" como su rebaño -como él mismo dice- pongan a prueba los servicios de seguridad, por ejemplo cuando visite el jueves una pequeña favela gris y plana de la zona norte de Rio, o cuando presencie el viernes representaciones de las 14 estaciones del vía crucis en la avenida que bordea la playa de Copacabana.
El papa llega a Brasil poco después de las históricas manifestaciones de junio por mejores servicios públicos, contra la corrupción y los gastos del Mundial de fútbol de 2014, y que terminaron muchas veces en violentos enfrentamientos con la policía, saqueos y destrozos.
(infobae.com)